Desde adentro y pasando desapercibida mirás como ahí afuera nada consigue hacerles parar de mentir, ni las guerras mundiales y menos lágrimas fraternales. Ese es el mundo de hipócritas en el que siempre hemos vivido, la falsedad con la que hemos crecido, y te duele el que te ignoren, que te giren la cara cuando ladrás verdades. Aprendimos que el amor es un cuento chino, que podemos hacer mal a algunas personas hasta con un gesto, que si no peleas con tus hermanos es porque comparten padres de corazón y nada más, y que la amistad eterna si no tiene una traición de por medio no existe.
Y entendí que para aprobar una materia hay que estudiarla, sino, es imposible.
Au revoir.








0 amores:
Publicar un comentario